Después de haber vivido más de 4 décadas, es inevitable sentir alguna vez que hay momentos impactantes que no tienen olvido. Los personales se quedarán conmigo, pero como ciudadano de Costa Rica, un recuento no me viene mal. ¿Vivió usted lo mismo o le importó tanto como a mí en estas últimas décadas lo que sigue? Hagamos el experimento...
En el fútbol me doy por satisfecho, más de la cuenta y de lo que esperaba. Puedo mencionar especialmente dos mundiales, el primero sin duda es Italia 90, el otro fue el 2014. En ambos la sorpresa imperó y por eso la maravilla. También pude vivir el tercer lugar de Saprissa en el Mundial de Clubes y su declaratoria como el mejor equipo del siglo.
En deporte, además, es de digna mención histórica la gesta de las hermanas Poll en las olimpiadas, obteniendo las únicas medallas en la historia de Costa Rica. También recuerdo con alegría cuando el tico José Luis Molina ganó la maratón de Los Ángeles, una gesta usualmente olvidada.
En lo político hubo otro momento mágico: la elección del primer gobierno PAC, no solo porque yo he sido un partidario del pensamiento y acción de esta agrupación, sino porque se logra romper el bipartidismo histórico a nivel partidario, aunque ya se venía gestando desde el 2002. Además porque ya muchos daban por muerto al PAC y porque es la remontada de la socialdemocracia en el ideario político costarricense. Finalmente, porque la izquierda tira más de su lado y detiene el avance confuso e incluso corrupto de alguna derecha apartidaria y más preocupada en los negocios que en la política y mucho menos aún en el país.
Ese momento tuvo un precedente mágico también: la crecida asombrosa del PAC en el 2002 que logró llevar las elecciones nacionales a una segunda vuelta, como no había sucedido hacía muchísimos años.
El otro suceso político inolvidable incluye una derrota que me supo a triunfo: el referendo por el TLC. ¿Por qué me supo a triunfo? Nunca imaginé siquiera que el movimiento cívico y patriótico de este país llegara cerca o estuviera a punto de romper los hilos de marioneta que traía impostados en los últimos años. El dominio empresarial, de los políticos empresarios o empresarios políticos, se empieza a resquebrajar y se exhibe su moral y su ética como nunca antes. El TLC en el 2007 fue el clímax de una lucha social que venía enervando el pensamiento de los costarricenses. Y lo viví y fui un NO al TLC, y creo que nunca me arrepentiré de ello, tomé la mejor elección.
No voy a negar, de ningún modo, que me siento feliz por vivir la época del Papa Francisco. Sin ser religioso ni católico, más humanista y espiritual que otra cosa, el Papa Francisco ha venido a transformar no solo esa anacrónica y retrógrada religión, sino los preceptos, creencias y ética de la sociedad contemporánea. Un líder de este vuelo incluso guarda el respeto de los más ateos, escépticos y críticos del cristianismo. Joaquín Sabina, el cantautor, se dejó decir que le preocupa este Papa: "es el único que ha demostrado creer en Dios", dijo.
El cambio del siglo y de milenio fue todo un evento que no se olvida. La famosa amenaza de las computadoras en cero, los fanáticos religiosos hablando del fin del mundo y estupideces afines, la ansiedad y los nervios por vivir justo el instante de las doce medianoche de ese día, son parte de un cúmulo de cosas que le dieron poder a ese cambio histórico. No son muchos los que han venido a este mundo que pueden pasar a la vez un cambio de siglo, pero además un cambio de milenio. Recuerdo una señora que a las once y media de la noche lloraba desconsolada en la puerta de un culto y alguien le preguntó: "no estoy preparada para morir en el fin del mundo", dijo ella. Alguien se acercó y le dijo: "señora, ya el cambio de año pasó, en Australia, Japón y otros lugares, y nada pasó, tranquila". Ella no entendió pero algo le decía que mejor se tranquilizaba.
En 1989-1990 también me permeó fuertemente la caída del bloque socialista soviético, la caída del muro de Berlín y mi ingreso a la Universidad de Costa Rica en el año 1991. Mi mundo se transformó, del pueblerino ingenuo y usualmente feliz, aunque aburrido, pasé a ser un joven lleno de asombro. Unos años antes Óscar Arias había ganado el Premio Nóbel de la Paz después de un proceso de pacificación exitoso que devolvía a Nicaragua y El Salvador de una época de terror, odio y dolor. Luego Arias perdió el rumbo y el poder lo embelesó, y sobrevino una década inerte, torpe, perdida.
También pude vivir la elección del primer Presidente negro en los Estados Unidos, la muerte de un extraordinario como lo fue Nelson Mandela y ver la locura de dos aviones comerciales estrellándose contra las "Torres Gemelas" de Nueva York, en lo que sería una histórica transgresión del islamismo al poderío unipolar estadounidense.
Me tocó vivir varios terremotos, particularmente recuerdo el de la Semana Santa de 1983 en Pérez Zeledón que me paró los pelos como nunca antes. Vivía en Coto Brus y vi los árboles moverse como si fueran decoración. El otro inolvidable fue el de 1991, el de Limón, que me agarró en el tercer piso de la Escuela de Generales de la UCR, en pleno curso de Humanidades, a solo unos minutos de exponer mi tesina con otros compañeros. En ese momento, precisamente, una compañera estaba leyendo sus fichas frente al aula, cuando sentí como que me movieron la silla... lo demás fue caos, llanto y vidrios y ladrillos cayendo en los pasillos. En el 2000 hemos tenido muchos terremotos de mediana intensidad, pero quizás es el de Cinchona por cercano el que más revuelo e impacto me causó, principalmente por la desgracia humana que trajo, al igual que los de Pérez Zeledón y Limón.
¿Y quién olvida el eclipse de sol que vivimos en julio de 1991 -este año junto con el 2015 se confirman como los más intensos en la historia patria o, al menos, en la personal-? A las 2 pm las gallinas yendo al gallinero, los animales asustados ocultándose, los protectores solares para verlo y, no podían faltar, las supersticiones y amenazas de tragedia apocalíptica de los cultos. Maravillas que uno solo verá una vez.
Pero si de rebeldías naturales se trata, indudablemente también recordaré -si vivo para contarlo- que fui parte de las erupciones decididas y reiteradas del volcán Turrialba, que saboreé en mi boca el sabor de su ceniza y que la barrí de donde vivía en ese momento, muy al oeste, en Pavas, San José.
Un acontecimiento que me llenó especialmente de alegría fue ganarle el juicio a Industrias Infinito y su intenciones de minería en Crucitas, y erradicar de Costa Rica la minería a cielo abierto, porque se dio casualmente el mismo día del nacimiento de mi segundo hijo: el 24 de noviembre de 2010.
Uno que otro acontecimiento importante estaré olvidando, por eso me dejo la prerrogativa de ampliar esta nota en cualquier momento. Y usted, ¿cuáles momentos le resultan inolvidable y que agradece haber vivido?
Este es el blog de Geovanny Debrús Jiménez, en su quehacer como escritor. Lugar para enfrentar la realidad y el entorno a pura palabra, poetizando, ensayando, narrando o simplemente articulando... Este es el lugar de reflexión donde la transgresión y la irreverencia tendrán su lugar, donde escribir se convierte en un arte personal.
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domingo, 5 de abril de 2015
martes, 30 de diciembre de 2014
La cultura sin ingredientes artificiales: el Ministerio de Cultura en el 2014.
Después de muchos años de cultura, hay cultores que empiezan a rodar con ella en la rutina de los años, pero hay quienes recargan ilusiones cada año con proyectos nuevos e ilusiones nuevas. La corrupción en forma de argollas o tráfico de influencias (mal nacional), el estancamiento ministerial y la falta de estímulos concretos y adecuados, terminan por convertir al medio cultural en un ente sin motivaciones y básicamente en un espacio de creación desencantado. (Foto: Teatro Nacional durante presentación de campaña publicitaria de la Coca Cola).En esto siempre somos claros: un Ministerio de Cultura y Juventud que no sabe renovarse cada año y que no quiere replantearse con los tiempos, es un Ministerio inerte, que beneficiará todos los años a los mismos: a quienes tengan buenas relaciones de orden personal, profesional y comerciales con los funcionarios de planta. Es un hecho.
Con la entrada del nuevo gobierno 2014-2018, quedó claro que aún cuando ingresaron nuevos elementos decisores en las instituciones culturales y la ministra Fonseca ofreció un cambio, no hubo una reconversión del bloque en el poder, es decir, las cosas aún no han cambiado como se deseara; sin embargo, debemos tener claro que este año 2014 ha sido un momento para la transición y nunca son recomendables los cambios radicales. La administración Fonseca ofreció cambios graduales y en sus primeros 100 días de labores, planteó sus prioridades con toda claridad.
La lucha por evitar los rebajos al presupuesto de la entidad marcó el 2014, principalmente hacia el final. Cultura, no obstante, no tendrá un presupuesto mayor que los años anteriores y será más bien bajo, aunque el gobierno en general lo aumentó.
La administración de la ministra Elizabeth Fonseca ha puesto la mira en varias prioridades para la cultura, que responden también a la propuesta del Partido Acción Ciudadana: la descentralización es vital en este sentido, en este caso acompañada por el fortalecimiento del Movimiento de Cultura Viva Comunitaria y el establecimiento de algunos lazos con municipalidades. Por otra parte, hay interés en el tema del emprendedurismo cultural, pero aún no conocemos avances en este sentido, suponemos que el año 2015 será el que logre afianzar el tema.
Al principio del 2014 Fonseca y su equipo denunciaron supuestas irregularidades que se estaban dando en el Cpac, el departamento ministerial encargado de festivales como los festivales de las artes, la feria del libro, el festival de cine y otros. Entre las denuncias estaba el manejo con el programa Enamorate de tu ciudad, que había sido realizado por una sola contratista, quien acumuló 1.400 millones de colones en contrataciones durante los 6 años anteriores. Esta situación generó rencillas entre los jerarcas del gobierno anterior y los actuales. (Foto: Inauguración FILCR 2014, viceministro Alfredo Chavarría y Presidente Solís, recibiendo una máscara boruca).
Otro gran "pleito" que se echó encima la ministra Fonseca, acuerpada por la Comisión de Cultura del PAC y varios diputados, así como todo el sector cultura, fue el mantener la decisión de negar los permisos de construcción al edificio legislativo por incumplir con la protección del patrimonio.
La principio del año la Ministra Fonseca se puso los tenis y recorrió varias localidades del país, pero luego se dedicó más a la cobertura de la administración y algunos viajes internacionales. En ese proceso de descentralización de la cultura, la intención es fortalecer a la Dirección de Cultura y las Direcciones Regionales, pero aún no se articula algo firme en este sentido.
En sus recorridos iniciales coincidió con la declaratoria de la Unesco que otorgó a 4 sitios arqueológicos con esferas de piedra la condición de "Patrimonio Cultural de la Humanidad", un logro para el país y su turismo cultural, pero también una responsabilidad que el Ministerio podría no estar preparado para afrontar y que será un reto para Fonseca en estos años (Foto: Rey Curré, Río Térraba, de Uriel Rojas).
Finalmente, la ministra Fonseca y otras autoridades de gobierno declararon al maíz criollo como patrimonio cultural de Costa Rica, lo que lo protege contra el maíz trangénico y las transnacionales que lo pretenden incluir en Costa Rica, como Monsanto. De hecho, más del 90% de los cantones de este país se han declarado libre de transgénicos.
Las autoridades de esta administración de cultura han manifestado que sus prioridades son “la cultura como factor de desarrollo y descentralización”. Según esta administración, bajo el lema “el poder transformador de la cultura”, la ministra Fonseca ”plantea áreas de trabajo que se enfocan en promover la cultura como gestora de desarrollo para una mayor cohesión social en todo el país”.
Quedan pendientes muchos temas y retos. Viene el Festival Nacional de las Artes que se realizará en 4 cantones simultáneamente. Vienen actividades para el 2015, como la Feria Centroamericana del Libro (FILCEN), el Festival Internacional de Cine y otras que pondrán a prueba el talento conceptual y organizador del grupo que dirige.
El presupuesto de cultura sigue siendo muy bajo, tanto así que la promesa de aumento en los fondos concursables (becas, talleres y afines) no será posible para el 2015. Este año que viene será el año en que el MCJ justifique dónde, cómo y cuándo quiere invertir en cultura para aumentar el presupuesto al 1% antes del 2018, la gran promesa del gobierno actual.
Falta unificación de esfuerzos, enlace con alianzas gubernamentales y privadas, faltan programas que urgen al país, como uno gubernamental (MEP, universidades, INA, etc.) para la promoción de la lectura, como uno para cuadrar un plan nacional de ferias y festividades del libro, como uno para financiar el teatro y las escenas en las comunidades (sostenible), como uno que lleve todas las manifestaciones culturales a cada uno de los barrios y comunidades pobres de este país, como uno que calendarice todas las propuestas artísticas del país para información general, falta llevar los festivales de las artes a las comunidades alejadas como Guanacaste, la Zona Sur, Zona Norte, Limón...
Por otra parte, tanto el MCJ como el gobierno han quedado debiendo en su participación para fortalecer las comunidades indígenas, su cultura y resolver los conflictos sociales que enfrentan. Actualmente pusieron en la corriente legislativa la Ley de Autonomía Indígena, una ley anacrónica, pero muy importante para la comunidad aborigen de Costa Rica, como una muestra del inicio de un trabajo en esa dirección, como un reto para el 2015.
El año 2014 fue de transición, pero el 2015 no tendrá excusa: la cultura debe dinamizarse, motivar y motivarse, debe cambiar hacia lo positivo y constructivo, salir de su estado de confort y de argollas, o bien, tendremos que aceptar que es inevitable: el Ministerio de Cultura está encadenado. Y para salir de ese estado, se requiere un empuje que debe ir más allá de lo conveniente y del acomodo: requiere cambios estructurales y decisiones importantes. Algo así como quitarle los ingredientes artificiales a la cultura para poder cocinarla y que sepa más nuestra.
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